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Una dieta equilibrada para más energía.

La nutrición es uno de los elementos más importantes para mejorar el rendimiento deportivo. Ejercitar regularmente genera grandes demandas a las reservas corporales de energía y, para asegurar un  buen rendimiento, debemos intensificar nuestra dieta diaria con el fin de mantener estas reservas. Podemos lograr grandes resultados con una dieta básica y equilibrada, evitando las comidas mágicas, dietas maravillosas o suplementos dietéticos que pueden resultar perjudiciales.

Los deportistas necesitan una dieta rica en carbohidratos y baja en proteínas, que les aporte la cantidad necesaria de grasas, vitaminas, minerales y agua. La siguiente pirámide alimenticia indica la necesidad de un determinado tipo de alimento en mayor medida según la intensidad del deporte que se realiza.

Imagen by: FEDA

Los hidratos de carbono son la fuente más importante de energía durante la actividad física y son los que menos se almacenan en el cuerpo. Estos se encuentran en las frutas, leche, yogures, verduras, pastas, arroz y el pan.

El cuerpo utiliza las proteínas para producir energía y son necesarias para construir y reparar los músculos, ligamentos, tendones y otros tejidos. Están mayormente presentes en alimentos de origen animal como carnes, huevos, leche y en menor proporción en vegetales como la soja, legumbres, cereales y frutos secos. Hay que tener precaución ya que su exceso se convierte en grasa.

Lo recomendable es tener entre cuatro y cinco comidas a lo largo de todo el día para llegar con menos hambre a las comidas principales. También realizar una ingesta de alimentos adecuada dos horas antes de hacer ejercicio y dos horas después.

La Organización Alimentación Sana aconseja: comer alimentos variados para obtener energía, proteínas, vitaminas, minerales y fibras. Seguir una dieta baja en grasas, para ayudar a mantener un peso saludable. Y consumir azúcares, bebidas alcohólicas sal y sodio con moderación.

Los alimentos dan la energía necesaria para hacer ejercicio; comer lo correcto en el momento indicado aporta al cuerpo lo que necesita para un rendimiento y una recuperación óptima.

Al hacer ejercicio, se pierden líquidos a través de la transpiración ya que el cuerpo precisa mantener su temperatura en 37 grados y lo consigue evaporando el agua a través de la piel, por lo que tomar mucha agua evitará la deshidratación y el cansancio.

El sudor está compuesto por agua (en un 99 por ciento) y algunos nutrientes, principalmente sodio y cloro; y en cantidades muy pequeñas, potasio, magnesio, calcio, hierro, cobre y cinc. ¿Cuál es la mejor forma de reponer esos nutrientes en minutos? Lo que recomiendan los especialistas son las bebidas de rehidratación con sodio, además, si se le suma azúcar y la bebida es fría, mejora el sabor y ayuda a que el organismo asimile el agua y el sodio más rápido.

Fuentes consultadas:

Organización Alimentación Sana


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